10 enero 07 126

El cambio de paradigma que propone  la sociedad de la información y el conocimiento tiene como eje central la creación de espacios – físicos  y virtuales – en los cuales las personas puedan interactuar, discutir y compartir, generando nuevos conocimientos. La principal fortaleza del nuevo modelo educativo es, entonces, la forma en que profesores y estudiantes aprenden. Compartir es el concepto que articula el proceso de aprendizaje, con ambos actores generando contenido común.

Tomando los argumentos planteados por María Margarita LuceroMaría Margarita Lucero, en Entre el Trabajo Colaborativo y el Aprendizaje Colaborativo , es necesario diferenciar desde un comienzo trabajo de aprendizaje. El trabajo cooperativo se entiende como el “conjunto de estrategias organizacionales, más las herramientas tecnológicas, que pretenden implantar en la organización el trabajo en grupo, tendiente a maximizar los resultados y minimizar la pérdida de tiempo y de información”. Es un proceso claramente cuantitativo que persigue productividad por sobre calidad.

A diferecia del aprendizaje colaborativo que “busca propiciar espacios en los cuales se dé la discusión entre los estudiantes al momento de explorar conceptos que interesa dilucidar o situaciones problemáticas que se desea resolver; se busca que la combinación de situaciones e interacciones sociales pueda contribuir hacia un aprendizaje personal y grupal efectivo“.

El aprendizaje colaborativo es integral pues potencia todas las habilidades de estudiantes y profesores, desarrollan su capacidad de debatir y argumentar; se interiorizan de manera lúdica en los contenidos curriculares; se empoderan del conocimiento y son capaces de generar contenido nuevo. De esta manera, el aprendizaje, que se planteaba como un proceso individual, se enriquece a partir de la interacción con otros.

Conocimiento compartido

Wikipedia es una clara muestra de cómo los nuevos medios y profesionales del conocimiento han desarrollado la infraestructura y la capacidad para tener espacios donde se compartan los conocimientos. Esto permite fortalecer el conocimiento existente, en la medida que son más fuentes contribuyendo.

Los estudiantes de hoy cuentan con las herramientas y las plataformas para participar de esta gran sociedad de la información, no como espectadores, sino como actores empoderados capaces de producir conocimiento nuevo.

¿Cómo logramos que esto se traslade de manera efectiva a las aulas? Promoviendo que los profesores hagan suyas las plataformas y los estudiantes se adueñen de los contenidos curriculares. Uno aprendiendo del otro y viceversa.

¿Cómo diseñamos estrategias de desarrollo que estén inspiradas en el aprendizaje colaborativo? ¿Es suficiente con implementar equipamiento técnico de vanguardia en las salas de clases? ¿Cómo garantizamos acceso desde todas las aulas? Todo plan de educación basado en el uso de TICs debe responder a estas preguntas.

El mayor desafío es cómo, efectivamente, el Ministerio de Educación, en el caso chileno, convoca e integra a actores representativos en el área de la promoción del uso de TICs. Porque el cambio va más allá de la disminución de la proporción de computadores por sala y alumnos presentes.

El cambio debe ser comprendido como un salto cualitativo que permita a todos los niños y niñas, independiente de si están en una escuela municipal o en un colegio particular, aprender y aprehender, con profesores motivados y generosos de aprender con ellos.

Profesora y estudiante

Nuevas tecnologías para afrontar el futuro

Desde el pizarrón y la tiza pasamos a la pizarra acrílica y el plumón. Ahora, tenemos algo que podría parecer más complicado pero viendo el vaso medio lleno, es posible dimensionar el valor agregado que aporta a la metodología tradicional de hacer clases.

La tecnología ha entrado en las aulas. Sin embargo, la diferencia, la brecha existente entre un establecimiento privado y uno público es inmensa. En el primero, ésta llegó mucho antes, mientras que en una escuela del sistema municipal el proceso de insersión de nuevas herramientas ha sido más lento, en parte, por el poco conocimiento que los alumnos y profesores tenían de la realidad 2.0.

La llegada de las TIC’s a las salas de clases públicas ha significado la preparación de los docentes, habiendo entre estos algunos descontentos y rehacios a cambiar su forma de enseñar. No obstante, esta negación no hace más que perjudicar a los educandos, quienes a futuro deberán enfrentarse a un mundo cien por ciento tecnologizado.

Este educar para el mañana significa el desarrollo de capacidades de innovación y de creatividad, de ver el mundo con otros ojos y comenzar a crear a partir de los instrumentos que hay a disposición. Como lo explica Martín Hopenhayn en su obra Educación, comunicación y la cultura en la sociedad de la información (2003, CEPAL): “la educación es capaz de dar acceso a trabajos inteligentes, a redes de circulación del conocimiento, reduce las desigualdades y los niveles de pobreza”.

Pero para esto se requiere un pensamiento crítico, revolucionario, que desestructure los paradigmas de la educación existente hace siglos y de paso a nuevos proyectos educativos, a crear un mundo donde: se fortalezcan nuevas destrezas; se genere opinión a través del correcto uso de los medios; se participe en plataformas de redes; y se promueva la adaptabilidad a los cambios que constantemente se producen a nivel global.

La pertinencia de contenidos entonces es esencial si la educación en Chile quiere ir a la vanguardia de los países más avanzados en el tema. La capacitación entonces, no debe ser sólo para el curso, sino también para su guía educativo, el que jamás debe dejar de aprehender contenidos relacionados con los avances tecnológicos para y en el aula.

Con la llegada de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) a las escuelas hace ya casi siete años, la estructura jerárquica del aprendizaje se desarma. La relación unidireccional profesor – alumno cambia en la medida que los estudiantes son nativos digitales por lo que las tecnologías están prácticamente naturalizadas, mientras que los profesores son inmigrantes digitales que han debido adaptar sus métodos. Dicho “enfrentamiento” supone que el desafío no se refiera a un computador y un proyector en la sala, sino más bien a cómo las formas de construcción de nuevo conocimiento se realizan en conjunto.

El ciclo del aprendizaje “ideal” se define como aquel en que los profesores, como inmigrantes digitales, comparten conocimiento con estudiantes nativos, quienes hacen mejor uso de las nuevas tecnologías. El desafío, entonces, es lograr trabajar en conjunto para producir conocimiento nuevo.

Es necesario que el conocimiento tecnológico que trae un educando -nativo digital- sirva de motivación a su profesor para continuar aprendiendo formas de hacer uso de las nuevas herramientas que tienen a su disposición, y a su vez el alumno, debe ser incentivado a buscar innovadores métodos de aplicar su conocimiento.

En el caso de aquellas escuelas donde los alumnos se encuentran alejados del mundo 2.0, es sin duda más ardua la tarea. El profesor es el que debe traspasar su saber al niño, logrando que este sea capaz de dimensionar y aprovechar los alcances que puede traer a su vida el uso de estas tecnologías. Hablamos de videos, blogs, wikis, podcast, entre otras formas de crear contenidos para aprender y comunicar.

Asimismo, el docente debe saber observar el cómo sus alumnos se relacionan con el mundo de la tecnología, porque quizás hasta un simple celular con cámara sirva para complementar una clase. El conocimiento de los softwares y hardwares que pueden ser utilizados ventajosamente en un aula, también debe ser parte del background de quien guía la clase.

Esto impacta directamente en el fortalecimiento de la confianza en sí mismos – profesores y estudiantes – y promueve la participación. Ya no es sólo la fórmula del CO2 en la clase de Química, o el teorema de Pitágoras. El uso de TIC’s supone la comprensión de los contenidos y la aprehensión de la tecnología.

Conciencia de colaboración

La tecnología ya está presente en gran parte de las aulas de Chile. Sin embargo, el uso del equipamiento que se ha integrado al salón de clases requiere de una supervisión constante, para verificar el cumplimiento de objetivos y el aprendizaje de los alumnos.

Sacarle el máximo provecho no significa tener a los pequeños de segundo básico jugando toda la hora, sino que enseñarles a crear contenidos y compartirlos, desde la herramienta más básica para esto, hasta las tecnologías más competitivas existentes en el mercado. El uso de internet en el salón de clases debe maximizarse, ya que hace las veces de una ‘ventana al mundo’, permitiendo la colaboración con otros grupos sociales.

Existe entre países de la Unión Europea el proyecto E-Twinning, que busca replicar experiencias exitosas entre sus establecimientos educacionales, lo cual se logra a través de redes sociales como blogs y sitios web, algo similar a las pasantías que realizan docentes nacionales pero que implica menos uso de recursos y mayor fiscalización y medición de logros por parte de las entidades participantes.

En su planteamiento, los creadores de este sistema buscan  que “no sólo los alumnos, también los profesores, directores y personal de apoyo pueden colaborar en múltiples niveles y disciplinas durante un largo periodo”, esto, con el fin de enriquecer la formación curricular de los profesionales y enseñarles nuevas formas de relacionarse a los estudiantes en un mundo cada vez más interconectado.

En este proyecto, participan profesores y alumnos por igual, demostrando que el aprendizaje colaborativo no sólo se logra dentro del aula sino también fuera de ella, a través del uso de la tecnología disponible y la interacción con otros pares, construyendo una relación basada en la producción de conocimiento desde una perspectiva multicultural e interactiva.

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El Desafío

El uso de TICs aparece como una revolución importante para el sector educacional, especialmente porque se requiere de profesionales capaces de asumir ese cambio, que se atrevan a apropiarse de las herramientas tecnológicas, promoviendo su uso entre los estudiantes, de manera transversal.

La modernización del Estado deberá verse reflejada también en las aulas, al instalar a las TICs como un componente transversal de los planes curriculares impulsados por el MINEDUC.

Es la promoción de su uso lo que permitirá superar de manera efectiva la brecha digital y educacional que actualmente existe y es el Estado quien debe garantizar a estudiantes y educadores los espacios y herramientas para que los establecimientos puedan desarrollarse como una comunidad educativa capaz de contribuir con ideas nuevas a la Sociedad del Conocimiento.

Nación Web

Es una propuesta para comprender el aporte de las nuevas tecnologías en la educación chilena y los cambios de paradigma que plantea la Sociedad del Conocimiento.
Este blog pretende constituirse en un espacio de debate e información sobre el uso de la tecnología en las aulas, donde los principales agentes educativos como acadámicos, estudiantes, políticos, padres e innovadores en el área, puedan compartir sus experiencias e ideas.
  • Zua Fuentes: Estoy muy de acuerdo y feliz que se haya tomado el tema del conocimiento colaborativo en este trabaj [...]
  • Soraya Sacaan: Muy buena propuesta, especialmente por lo realista y por incluir el tema colaborativo de una forma t [...]
  • Juan José Retamal: Me parece que lo que se plantea es fundamental en toda aventura por instalar la tecnología como eje [...]
  • Elisa Segura: Es una propuesta sólida y factible. Sin embargo, quiero expresarme desde el puesto de quien no est [...]
  • Pamela Carrasco: Estoy absolutamente de acuerdo en que un cambio va más allá de la disminución de la proporción d [...]

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